Desde el micrófono: Los propósitos que reúnen a Rosita Pelua y Gabriel Mutis en Quillota

(Ilustración por Gabriel Mutis)

Esta doble presentación se realizará mañana en horario ‘estelar’ desde el Bar Paltones. Sus anfitriones se preparan desde la reflexión y los actuales propósitos sociales que involucran a la escena.

En un principio, este show se tendría que haber realizado el 25 de octubre –y quienes se acordarán, el afiche había sido divulgado antes del 17 de octubre–. Pero la historia es otra ahora, y desde ahí ahora se proponen los contextos y luchas que Rosita Pelua y Gabriel Mutis han considerado para su retorno desde el micrófono: mañana, viernes 29, en el Bar Paltones de Quillota. La entrada es liberada.

Tanto Gabriel como Rosita han venido trabajando cada uno desde su vereda en solitario, además de sus responsabilidades como vocalistas de Kúpula y Rosa Moribunda, respectivamente. Mutis lanzó en 2018 su disco Tú o yo, así como Rosita se aventuró con un par de composiciones en el invierno.

Para esta fecha, sus repertorios se abogan en las sensaciones más personales de cada uno –y desde una extrema sensibilidad– pero en pos de un ideal colectivo. “Vamos a mostrar una parte más íntima nuestra, con guitarras acústicas y alejados del formato banda que acostumbramos al presentarnos. Nuestro aporte en estos días será la distracción, pero también la reflexión. Además de nuestras canciones, tocaremos algunos covers, que al menos por mi parte, son canciones que me han acompañado ahora último y que comparten el sentimiento de todo lo triste qué pasa”, comenta Gabriel Mutis a Niña Provincia, a propósito del formato.

Para Rosita Pelua (Gonzalo Barrueto) tampoco es fácil, tal como nos dice. Pero renueva energías con gestos del cotidiano y viendo la lucha del resto. “Ese día nos encontraremos con un Rosita con rabia, con pena, pero con la fuerza que nos la regala la revolución de la gente que lucha a diario, sin parar, sin temer”, admite.

La idea de replantear este show, finalmente, pasa más allá de lo mero performativo, sino que contempla un diagnóstico en profundidad y que obliga a ver su rol desde las bases. “Lo de replantear un show es difícil, porque es más que eso, es replantearse la forma de hacer arte, música en este caso, pero el arte en general. Y creo que la forma de replantearlo, es estallando con el estallido, que todos seamos uno, y hacer notar eso: disfrutándolo [el estallido], viviéndolo y manifestando todo el descontento. Hay que aprovechar de que somos un puente y llevar esto a todos lados“, argumenta Rosita Pelua.

Resistir en bloque

Gonzalo lo aborda desde la más amplia lógica de la disciplina musical como oficio. “El arte y la música es una forma de lucha desde siempre, y una de las más potentes, desde que los esclavos africanos, en sus tiempos libres, se ponían a tocar para desahogar todas sus penas, frustraciones, así como vemos en las marchas a las comparsas, murgas, batucadas, tambos (…) En todos los muros, en todos los bailes. El arte es expresión, desahogo, vida y va de la mano con la revolución, así que hay que hacer la resistencia desde las artes, desde la música, la resistencia y la lucha”, expresa.

Y si bien con las circunstancias de revuelta y consciencia social, la disciplina puede sufrir riesgo de frivolizarse –en virtud de las condiciones que rigen al negocio del espectáculo–, desde su vereda más emergente, y con la autogestión como modelo –en respuesta a las hostilidades de la industria y todo su macrosistema–, también puede permitirse conformar las bases de la actual política alterna, que plantea la lucha por ser vinculante, justa y constituyente en los procesos circundantes y venideros. Todo ello, desde las más diversas castas ciudadanas y sus unidades de organización cultural y territorial.

Para Mutis, los objetivos desde la escena se (re) plantean desde el trabajo en bloque: “Yo creo que lo primero que debemos hacer como músicos independientes, es ser consciente de que lo que hacemos tiene un valor, y tenemos que trabajar en base a los mismos principios que tenemos en las protestas, que se resumen a tener condiciones más dignas para trabajar, partiendo por nosotros mismos. Eso significa trabajar con compañerismo, porque si no nos unimos entre los músicos con el fin de mejorar el panorama, qué nos espera?”.

Es a través de su “voluntad general”, vale decir, que la música y en definitivas, el arte, se dotan de sentidos para conformar un canal o articulador de un contrato en este espectro social… o al menos, estimulando a los pueblos desde sus principios, y como solo una canción o una pieza musical podrían permitírselo.

“El objetivo principal siempre ha sido transmitir lo que vivimos para que más gente despierte, para que sigamos despertando todos, y para que nos amemos mucho”, concluye al respecto Gonzalo Barrueto.

(Ilustración por Gabriel Mutis)

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