Nico Agesta y Benjamín Walker en vivo: Valpo íntimo

(Foto: Niña Provincia)

El cantautor nacional, responsable de “Brotes” tuvo la misión de presentarle a Nico Agesta, su colega argentino, las bondades del Puerto. Y lo hicieron el sábado pasado, en el siempre cálido Teatromuseo del Títere y el Payaso. Así fue todo.

Para quienes nunca habíamos entrado al Teatromuseo, circular en el espacio parecía toda una aventura. En la antesala del –doble– show, era posible adentrarse al mundo del noble arte circense y escénico a través de figuras de madera, títeres, archivos y pequeños montajes. Del otro lado de la sala, un enorme telón separaba el escenario. La gente esperaba en la fila desde una media hora antes de las 21 horas, al menos.

Con 20 minutos encima de las nueve, un anfitrión del museo entró para saludar y dar instrucciones de seguridad. Las butacas, unos enormes tablones tapizados, un poco estrechos pero con buenos estampados, estaban divididos por la escalera, y formados en hilera hacia arriba. El teatro, en penumbras, estaba en su total capacidad. Al borde de unas 50 personas esperaban a Nico Agesta y Benjamín Walker en su primera vez en esta locación.

Nico sale en solitario. Un sonido impecable, permitido por la óptima acústica del ambiente, permitía apreciar el pizzicato con su guitarra de palo. La vibra de la cantautoría se impulsa con “Rayito de Sol”.

Lo que ofrece el transandino son canciones para contemplarnos y trasladarnos a momentos cotidianos, desde la sensibilidad y la melancolía que permite la prosa… y los sentimientos. Suena “Días que pasan”, tema de su primer disco editado en 2015 que lleva el mismo título. Entre medio, agradece la hospitalidad de su amigo Benjamín, y de la familia de él.

(Foto: Niña Provincia)

La idea de Agesta era venir a conocer Valpo. Y se lleva la mejor impresión. Interpreta “Reloj de Plata” del español Quique González y una selección de su ópera prima que incluye “Vos y yo” y “Arte de Soltar”. El tema final lo interpreta con Walker en el escenario, y éste con una guitarra eléctrica en mano. “La Última Prosa” sella este gesto de hermanos en la música, encontrándose en la armonía y el suave susurro que ambos practican.

A eso de las 21.50 horas Benjamín Walker se asoma en el escenario. Lo hace con su intérprete de señas, Macarena Nieto, y su compañero penquista, Nicolás Sotomayor, en la segunda guitarra (eléctrica). El set comienza con “Duelo”.

La presencia escénica del trío no necesita de nada más. El buen sonido y los arreglos en vivo permiten envolvernos en lo que parece una perfecta tocata familiar. “Felicidad” asoma sonrisas y susurros del público, que siempre escucha atento. No hay presencia ni de celulares, ni de otros ruidos.

Benja mira al público, aunque claramente, no existe certeza si realmente nos observa más allá (ojalá). “Brotes” nos hace cómplices de su interpretación. La proximidad es concreta y permitida siempre por el espacio y su acústica. Pasan temas de un asegurado repertorio, tales como “Su mirada”, “Un beso más” y “Tu valor”.

Los arreglos encantan: la pedalera de Sotomayor le entrega espacialidad al sonido más orgánico de las cuerdas de Walker. El cantautor, al mismo tiempo, pulsa la caja para generar percusión. Y entre tanto, la comunicación tampoco es un problema para él. Habla de su nuevo disco, que lo ha estado produciendo con Javier Barría y que por eso se ha mantenido en silencio hasta entonces. Explica que aunque las canciones de Brotes surgieron en un momento de introspección y melancolía, ahora ya está bien. Hace una mención al derrumbe transcurrido en la semana, apunta a la histórica mala gestión de la ciudad y dedica “Tu valor”, una canción que abraza la tristeza, como explica.

“Y arderán” suena a continuación en acústico. El que parece ser un auténtico clásico –a estas alturas– del nominado al Grammy Latino, genera un trauma en él. Fue con esta canción que representó a Chile en la reciente versión del Festival de Viña. Las risas se dejan sentir y aclara que no se dedica al stand-up. En realidad, resultaba cómico escucharla en un espacio de 50 personas cuando en Viña sonaba para tant@s miles.

Tenemos el privilegio de presenciar un tema nuevo: “Por ti no más”. Y luego, un doblete de Brotes, con “Que me lleve el mar” y “Dejar & amar”, siendo esta última, interpretada con ganas por l@s presentes. Sigue un popurrí final con temas de Felicidad: “Daniela”, “Sigues en mi” y la última de la lista, “Besos de sal”. Daniela en tanto, es cambiada por Julieta, en honor a una pequeña fan presente.

La noche cierra sin apuros y el trío baja del escenario. Las luces más cálidas les acompañan justo a tiempo para contar su historia de terror: “Niño Caníbal”, de Luis Pescetti suena a capella. El ambiente se manifiesta entre la calidez de un público relajado, participativo y oyente, por sobre todo. Benjamín se acoge del entorno, sabe que es de la casa y que el Puerto siempre le esperara, entre la certeza de un escenario y la sorpresa de sus cerros.

(Fuente: Niña Provincia)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *